El gran error del hipotecado

Pedir un préstamo personal para pagar los gastos de la compraventa. Te contamos cómo evitar errores comunes en la solicitud de tu préstamo.

Cuando estás a punto de comprar tu primera vivienda, es normal que surjan gastos por todos lados: impuestos, notaría, registro, gestoría… Y aunque el banco te haya aprobado la hipoteca, lo habitual es que no te financie el 100% de todos esos gastos, sino solo la compraventa.

Aquí conviene recordar una diferencia clave que muchos olvidan:

  • El préstamo hipotecario se concede poniendo la vivienda como garantía. Suele tener un plazo largo (20, 25 o 30 años) y un interés más bajo.
  • El préstamo personal, en cambio, no tiene una garantía real más allá de tus ingresos. Es decir, el banco confía en ti, pero también te cobra más por ese riesgo: los intereses son mucho más altos y los plazos mucho más cortos.

El error más habitual: pedir un préstamo personal para cubrir los gastos

Cuando el comprador no tiene suficiente ahorro para pagar los gastos de la operación, muchos optan por pedir un crédito personal complementario. En un primer momento parece una solución rápida, pero a medio plazo suele ser una trampa:

  • Estás sumando dos préstamos a la vez.
  • Tus cuotas mensuales aumentan de forma importante.
  • Y lo peor, tu nivel de endeudamiento se dispara.

El resultado es que acabas pagando mucho más dinero en intereses por una cantidad relativamente pequeña (a veces solo 10.000 o 15.000 euros).

Si aún no sabes cuánta entrada necesitas para tu compra, puedes usar nuestra calculadora gratuita de entrega inicial. En un par de clics sabrás cuánto deberías tener ahorrado según el precio de la vivienda y la Comunidad Autónoma donde compres.

¿Hay alternativas más inteligentes?

Sí, y son mucho más saludables para tus finanzas personales.
Si te falta una parte para llegar a la entrada o cubrir los gastos, antes de pedir un préstamo personal, puedes valorar:

  1. Pedir ayuda a un familiar, formalizando el acuerdo con un contrato de préstamo entre particulares (puedes descargar un modelo gratuito aquí: Contrato de préstamo entre particulares).
  2. Negociar con el banco la incorporación de un avalista, lo que puede facilitar que te aprueben una hipoteca con mayor porcentaje de financiación.
  3. Revisar tus gastos y tiempos, y si no es urgente comprar, ahorrar unos meses más para llegar con más margen.

En definitiva, pedir un préstamo personal para cubrir los gastos de una hipoteca es como usar una tirita para cerrar una herida profunda: puede servirte un tiempo, pero a la larga complica más la situación. Si planificas bien y conoces tus límites, podrás comprar tu casa sin sobreendeudarte ni pagar intereses innecesarios.