¿Cuál es el plazo máximo para una hipoteca y qué factores influyen?
No existe un plazo máximo único para todas las hipotecas. Los 25 o 30 años son plazos habituales, aunque algunas entidades pueden ofrecer operaciones a 35 o incluso 40 años. El plazo que puedas conseguir dependerá principalmente de tu edad, tus ingresos, el tipo de vivienda, el importe solicitado y la política de riesgos del banco.
El plazo de una hipoteca determina durante cuánto tiempo devolverás el dinero prestado. Además, tiene un efecto directo tanto sobre la cuota mensual como sobre los intereses totales que terminarás pagando.
En general, ampliar el plazo permite reducir la cuota mensual. Sin embargo, también supone mantener la deuda durante más tiempo y pagar más intereses si el resto de condiciones se mantienen iguales.
¿Cuál es el plazo habitual de una hipoteca?
Es frecuente encontrar hipotecas con plazos de 20, 25 o 30 años. No obstante, esto no significa que 30 años sea el máximo establecido por ley.
Algunas entidades pueden aceptar plazos superiores en determinados perfiles. Por ejemplo, pueden existir operaciones a 35 o 40 años. En cambio, otros bancos fijan un máximo de 30 años con independencia de la edad del cliente.
Por tanto, el plazo máximo real dependerá de las condiciones que esté dispuesta a ofrecer cada entidad.
¿Cómo influye tu edad en el plazo de la hipoteca?
La edad es uno de los principales factores utilizados por las entidades para determinar el plazo máximo. Los bancos suelen establecer una edad máxima al vencimiento del préstamo.
Ese límite no es igual en todas las entidades. Por ejemplo, un banco puede utilizar 70 años como referencia, mientras que otro puede admitir una edad superior.
Como consecuencia, cuanto mayor sea tu edad al solicitar la hipoteca, menor puede ser el plazo disponible.
¿Qué factores influyen en el plazo que puede ofrecerte el banco?
¿Qué ocurre si solicito una hipoteca con 50 años?
Imagina que tienes 50 años y una entidad establece que sus hipotecas deben finalizar antes de que el titular alcance los 75 años.
Con ese criterio, el plazo máximo podría situarse alrededor de 25 años. Si otra entidad utilizara un límite de edad diferente, el plazo disponible también cambiaría. Por tanto, no debe interpretarse como una regla general para todos los bancos.
¿Siempre interesa elegir el plazo máximo?
No necesariamente. Un plazo largo reduce la cuota mensual y puede facilitar que la operación encaje en tu presupuesto.
Sin embargo, cuanto más tiempo tardes en devolver el préstamo, mayores serán normalmente los intereses totales. Por eso, elegir automáticamente el máximo plazo disponible no siempre es la alternativa más económica.
¿Qué ventaja tiene contratar una hipoteca a menos años?
Reducir el plazo implica pagar una cuota mensual más elevada. A cambio, amortizas el capital más rápidamente y disminuyes el tiempo durante el que se generan intereses.
Por tanto, si tus ingresos te permiten asumir cómodamente una cuota superior, un plazo más corto puede reducir de forma considerable el coste total del préstamo.
¿El plazo también influye en el riesgo de una hipoteca variable?
Sí. Cuanto mayor sea la duración de una hipoteca variable, más tiempo estarás expuesto a posibles cambios en el índice de referencia y, por tanto, a variaciones en la cuota.
Por ello, al comparar diferentes plazos no conviene fijarse únicamente en la cuota inicial. También hay que valorar el coste total y el riesgo asumido durante toda la vida del préstamo.
Una cuota reducida puede resultar atractiva, pero ampliar muchos años la hipoteca aumenta normalmente el coste total. Compara varios escenarios y busca un equilibrio entre una cuota cómoda y un plazo razonable.
¿Quieres saber qué plazo de hipoteca podría encajar contigo?
Podemos revisar tu edad, ingresos, financiación necesaria y cuota objetivo para valorar cómo plantear tu operación hipotecaria.
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